Se dan casos, más usuales de lo que cabría esperar, donde el director o directores de los diferentes departamentos, confiesan que los trabajadores que tiene bajo su mando no les hacen caso. Hace algunos meses un director me confesó directamente que la mitad de la plantilla no le hacía caso y que claro, que podía hacer él, hablamos del liderazgo y gestión de equipos.

Nos llenamos la boca de conceptos como liderazgo, gestión de equipos, productividad, motivación, etc. pero claro, llegados a el punto de creer que no tenemos más opción que convertir la empresa en una especie de ludoteca, los conceptos mencionados parecen un intento de chiste barato.

Más o menos, está aceptado que la empresa es una organización con el objetivo de ganar dinero. En el proceso de ganar dinero, muchos actores se benefician; directivos, trabajadores, estado, proveedores, etc. Dentro del sistema capitalista aparece el concepto de crecimiento infinito y sostenido, lo cuál no analizaremos, pero lo que está claro es que la gente no monta una empresa como si fuera una ong. A partir de aquí, es donde deberíamos situar el concepto de liderazgo.

Hay muchas definiciones de liderazgo y gestión de equipos, pero no parece apropiado, que entre otros conceptos, la definición tenga en cuenta que el líder es alguien capaz de decidir (de forma preferente decisiones acertadas) y que sea capaz de inspirar a el resto para conseguir los objetivos. En nuestra cultura algo así se confunde con el síndrome del dictador bananero, es decir, el director que funciona creando un estado de terror perpetuo entre todos los trabajadores. También hay otra variante que es el dictador de buen rollo, el cual crea luchas internas entre personas, departamento, y en medio de el caos se cree capaz de mandar, ya que todos están ocupados arrancándose los ojos. Hay una tercera variante que sería el dictador suave, que es aquel que parece que manda pero lo que hace es pasearse por la empresa, repartir tarjetas a clientes, y de vez en cuando decidir algo.

El concepto de líder no es fácil, o se tiene un don para ello o lo tenemos que trabajar. El primer paso es realizar una autocrítica y saber en qué situación estamos. Alguien debe decidir y decidir quiere decir que estamos solos en esto. Liderazgo y soledad van juntos, es un precio a pagar. Antes de emprender mejoras, sería conveniente que dirección sepa y analice si está liderando o no. Es el primer paso hacia la mejora.

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